4 ene. 2010

Cuando un Amigo se va






Ayer encontré tu foto en el baúl de los recuer2 preguntándome qué sería de tí. Alguños años hace ya no nos vemos aunque sé nos hemos tenido presentes, a pesar de las distancias, como se tienen los verdaderos amig@s.

Hoy, la voz cortada de mi Sirena, anunció la fatídica noticia. Lágrimas corren por mis mejillas bajo los cristales oscuros de las gafas. Cuando un amigo se va, algo se muere en el Alma, qué gran verdad.

Amigo que llegó a mi vida en aquellos años 80. Cuantas noches bailamos Fiesta de los Maniquies de Golpes Bajos, cuantas veces reímos en pandilla, cuantos paseos de Galiana a la Plaza de Carlos Lobo y aquellas tertulias en las que Tú, como ninguno, eras Líder.

Tantas cosas para agradecerte admirado Artista. Tú fuiste quién me enseñó el poder de la Astrología y, en nuestro último encuentro, fasciné ante tus pinturas. Hombre sabio y poderoso, cómo nos reíamos cuando nadabas igual que un oso en la playa de Torimbia que fue un paraíso para nuestra juventud. Y aquí sentada, en el umbral de mi casa, llorando desconsolada, quiero rendirte homenaje y darte las gracias pues sé siempre me defendiste ante las lenguas viperinas que nunca entendieron mi forma de vida. Quiero darte las gracias pues fuiste tú quien me bautizó con el nombre de India. Darte las gracias por tener siempre la puerta abierta de tu casa. Darte las gracias Luis, siempre las gracias, las gracias que te dí el último día que nos vimos, en el Parche de Avilés donde nunca más volverás a pasear, donde nunca más te volveré a encontrar. 

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