12 dic. 2009

PACHIN, FAITE QUE DUERMES

Así tituló sus memorias. Frase que su madre susurraba a su oído mientras el barco zarpaba con destino a Francia. Malos tiempos se vivían en España cuando una maldita guerra posó en su alma sus peores garras.


Me late en el corazón que el Alma de Carmina volvió a susurrar: Faite que duermes.... Faite que duermes...en la habitación del hospital. Él se durmió. En paz y tranquilo. Cerró los ojos y como buen poeta y ex-torero enamorado de la Luna, viajó hacia ella, que se encontraba Llena para no despertar jamás. Se fue como los grandes que en este año se han ido: en silencio y con una sonrisa. Siempre fue un hombre irónico y valiente. Un hombre que amó su tierrina, luchó allende los mares y peleó contra las corrientes. Lágrimas en México en su despedida. Lágrimas en Avilés, la tierra que le vió nacer y también en Castellón, donde fijó su residencia en los ultimos años de su vida.


Estas letras que aquí transcribo, son el comienzo de sus Memorias. Ahora dedicaré parte de mi tiempo a transcribirlas y formar una novela, pues en realidad tu vida es un gran relato. Va por ti! Agustín. El hijo del Travieso y Carmen la Madreñera. Hombre cuya semilla plantada en una mujer azteca fecundó a la chiquilla que un día fui........



Avilés (Asturies) 8 de Agosto de 1932. El día indicado en el que viste por primera vez la luz de esta vida. Signo Zodiacal: Leo.



El acontecimiento se sucede en el seno de una familia bien constituida cuyos miembros se valían por una forma independiente de sufragar su sostén y bien vivir en los quehaceres artesanales y acompasados por las labores de ganadería y horticultura, entre otros. Una hermosa finca sita en Les Huelgues, lugar hoy en día desaparecido bajo las chimeneas de la Fabricona.


El acontecimiento no fue de lo más sencillo. Cinco días antes comenzó el parto, más de noventa dias con grandes molestias para la progenitora, mas que nada por el excesivo peso que soportaba la primeriza con 21 años de edad, aparte de las continuas patadas y mucho movimiento. Claro! en las entrañas de mi madre era feliz! Cómodón y perezoso. Qué me preocupaba a mí por aquel entonces....


No obstante, tenía mis buenas regañadas por parte de mi madre. Será que en esas circunstancias uno oye, se entera, siente y observa? Parece ser que sí. Sin embargo, en aquellos tiempos poco o nada referente al caso se conocía......


Las regañadas eran del tipo: Ay fiu! la madre que te va a parir!! qué patadas me estás dando!! Cago en la leche que vas a mamar.... Pachin!! que antes de nacer ya me estas faciendo sufrir!!! Bien cómoda era mi situación para dar importancia a tales broncas! pero... hay algo que se hereda... y yo lo heredé! Empecé a hablar cosas similares, a decir algo parecido a temprana edad. Ya se sabe: en España la gente se caga en todo: en la leche, en la mar, en les pites de Grao, en la Virgen y en dios......


Los cinco días de dolores de parto resultaron un calvario para la madre primeriza. El polluelo asomaba y asomaba pero no se decidía.... Lógico que mi madre se cagara en todo! Yo, por mi parte, pensaba: Estoy estupendamente aquí. Afuera como que no me late estar. Qué me puede pasar allí? Cómo será esa forma de vivir? No me seduce lanzarme al espacio terrenal... y me negaba a salir del vientre materno.


La comadrona, conocida con el sobrenombre de La Cascarona, acudíó a casa diariamente durante esos cinco ultimos días de embarazo. Esto es algo fuera de lo antes visto!! comentaba la Cascarona, asombrada ante la manera en que yo me resistia a salir. Así hasta el día 8 de aquel caluroso Agosto. "Hoy es! Hoy es! Calma mujer!! Puja puja y respira. Ta gordo y rebelde esti guaje!!!"


Y así fue.... como entre respiraciones profundas, gritos y maldiciones a las 23.40 h.m. aparecí.


Ay Ay Ay gritó mi madre. Está completo? Ta sano? Dejame verlo!!! y la Cascarona posó en los brazos de mi madre, ahi al ladito de su corazón 5.800 kgs que pesó mi cuerpo. Fui el primógenito de la familia. Acontecimiento que llenó de felicidad a mis padres en aquella epoca bastante prometedora. Se vivían en esas fechas nuevas perpectivas en la España de entonces recién instaurada la segunda República. Muchas ilusiones y esperanzas en la mente de aquel joven matrimonio de veinteañeros, sanos, trabajadores sin vicios y enamorados.


Mi cabeza era muy grande... si. Me imagino traía mucha materia gris y cantidad de serrín. Un cerebro caliente. Nunca se trató de una mente fría, dato que puedo corroborar a los 60 años de existencia.


Avilés en aquel entonces era una villina muy guapina y galana. Tranquila, limpia, alegre, culta, romántica. Algo bohemia. Catorce mil habitantes la poblaban. Descendiente de Asturianos por más de diez generaciones es mi alcance de estar relacionado con mi situación genética. Mi madre nace al igual que yo en el barrio de La Güelga. No lleva ese nombre por que en él abundaran conflictos sociales o sindicales. Todo lo contrario. A 500 mts del Ayuntamiento de la Villa, bajando por la calle de Ruiz Gómez o de la Cárcel, como se la conocía popularmente, cruzabamos el Puente de San Sebastian y llegábamos a la casa. Sita en una finca solariega donde la paz y la armonía eran la compañía de nuestras vidas.



Descansa en paz. En esa paz y armonía que tenías en aquellos años... Antes de la aparición de la guerra que marcó tu vida. Me quedo con el abrazo enorme que nos dimos en la boda del Niño. Cuando juntos cantamos a tu vera. Al decirte adiós y preguntarnos el encargado de la incineración si deseábamos alguna oración, yo tu primogenita, cante a lo bajini..... Ese toro enamorado de la luna que abandona por la noche la maná, va pintado de colores de aceituna y le puso Campanero el mayoral..... los romeros de los montes le besan la frente, las estrellas de los cielos le bañan de plata y el torito que es bravio y de casta valiente, abanico de colores parecen sus patas.






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