9 oct. 2009

LA SOMBRA




Antes de ser quien ahora soy, quizás fui lo que estoy viendo: una blanca mariposa revoloteando contenta sobre las hojas verdes de una berza. 
Así pues, la berza se apodera de mí, en el simple acto de darte una ducha, y ahora no puedo revolotear. Entonces pienso:

A pesar de las circunstancias he de mantener el sol alumbrando mi mente..... Engañarla. Esas nubes marcan en el cielo un paisaje divino. El jardín, todo verde, invita a la esperanza. Intento despejar pensamientos que son como ratones grises, mientras me balanceo contemplando a mi sombra, como casi siempre. Qué puedo hacer para que se aleje? En realidad tampoco deseo su ausencia. El día que la sombra desaparezca, también me iré  con ella.

Me gustaría ponerle un nombre, para poder hablar con ella de tú a tú. Sin embargo rompería su hechizo y su silencio. 

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