18 may. 2009

EL RINCÓN






Durante más de 20 años trabajé como funcionaria de dos Entidades Locales. Tiempo suficiente para conocer como funciona la Administración municipal en algunas localidades. Incongruencias incomprensibles, desvarajustes economicos, ordenanzas absurdas en algunas ocasiones. Asi es como el poder termina encontrándose en manos de gentes que pierden, no tan sólo los papeles, sino algo más lamentable y fundamental: el respeto a los seres humanos.
Y si no, expliquenme mandatarios actuales ¿cómo es posible que se salten, “a la torera” el principio de igualdad que defiende Constitución? En sus grandes despachos rodeados, en ocasiones de serviles servidores, se engrandece su ego de tal manera que, equivocadamente, comienzan a hacer suyo todo aquello que les rodea. Como Midas, aquello que tocan, lo convierten, no en oro, sino en propio, repartiendo trabajo a simpatizantes, olvidándose que el pueblo, y más en paro como se encuentra, tiene derecho a un trabajo, según consta en la manipulada Carta Magna. El pueblo –da igual quien mande- resulta siempre perjudicado.

Así que llevada por la pasión que siento por la escritura, comencé a escribir cuentos:: el de Caperucita (personificación del pueblo) y el Lobo Feroz (mandatario que se la come);
el de la Bella Durmiente o cómo despierta del letargo de la cola del paro la joven guapa, o no tan guapa, pero conocida hija de….. (Algún conocido del gran mandatario);
el de los tres Cerditos y la forma de escapar de la larga cola de espera de manera demencial e intolerable porque conoces a…….(algún conocido de algún concejal)
Cuando escribí Fábulas: comprendí a Esopo con La Cigarra y la Hormiga, pues no triunfa quien trabaja, sino quien descansando sabe como bailar el agua al jefe.
Como moralina aquello que tantas veces escuché de mi abuela: Son los mismos siempre aunque parezcan distintos.

No importa que el hombre avance tecnológicamente, no importa que volemos a Marte, que naveguemos en Internet: el poder corrompe de tal manera que se producen actos incongruentes en pleno Siglo XXI cuando el planeta comienza a estar en alerta por la escasez de recursos naturales. Jardines sustituidos por plazas, árboles decapitados sin recordar que son seres necesarios para vivir porque nos proporcionan oxígeno mediante el acto de la fotosíntesis a parte de protegernos otorgándonos sombra del sol. Sol potente en Andalucía y por tanto en Calahonda, al Sur de Graná, donde hace cinco años encontrè el sitio de mi recreo. Si... así siempre lo he llamado que causalidad.....
Desde que regresé de Calahonda, y al estar enferma hasta el sábado pasado, no había vuelto a ese lugar donde, desde que lo conocí, deseo derramen mis cenizas. Ahi, en el mar Mediterraneo junto a ese oasis que dió vida a JAPINDI.

Llegué al RINCÓN y mis ojos casi saltan de sus propias cuencas al contemplar la salvaje destrucción de su flora. Ese jardín de ensueño cuidado con tanto mimo y dedicación por Fernando Quiebra. No podía dar crédito a lo que estaba viendo! Los tres bancos donde solían sentarse los habituales del Rincón, desaparecidos por completo. Las plataneras que daban sombra a los bancos.... fulminadas. Aguacateros, Higueras, Flores........... El recipiente del agua donde bajaban a beber las cabras también había sido retirado. Recipiente que por cierto colocaron vecinos amantes del Rincón y de su magia. La comunidad de palomas también ha desaparecido y con ellas, las cabras. Defensora como soy de la Naturaleza, tal visión es calificada como ATENTADO ECOLÓGICO a mi entender.
En ese desolado paisaje... encontré tres nuevas palmeras... y una armadura de madera convertida en una especie de pabellón sin techo cubierto, no sé aún si será para instalar mesas con parasoles-
Aún no puedo comprender por qué talaron los árboles que ahí existían. Era necesaria la desaparición de esta flora para instalar esta especie de kiosko de madera que ahora han implantado que tan sólo sirve para apoyar los botellones nocturnos. Acaso el Gobierno Municipal de un pueblo en el que no existe ninguna distracción socio-cultural fomenta el consumo de drogas y alcohol desmesurado como suele hacerse en algunos de estos eventos, por no añadir, la cantidad de basura que acarrean y como consecuencia de los excesos consumidos y la falta de servicios higienicos: broncas, meadas, cagadas y perdonen la brutalidad de las palabras, podrián ser sustituidas por micciones, y excrementos o ditritus, pero en realidad es lo que encuentran los vecinos por las mañanas tras no poder dormir hasta altas horas de la noche o recien llegada la madrugada. Y hablando de botellón: el año anterior se instaló en el Farillo. Este año en el Rincón, miedo me da pensar tendremos botellón en los dos sitios y también en la Plaza Viriato, junto a la Iglesia, al lado de los Asuntos Sociales, rodeado de viviendas.... No sería más aceptable la instalación en el Castillo lugar donde no molestarían a ningún vecino y así a vivir dejar vivir y todos contentos...
pero no! Son esas incongruencias municipales....
Que las arcas recaudatorias andan también en crisis... pues que multen a los transeuntes que paseando a sus perros no recogen sus cag.... perdón quise escribir excrementos, por ejemplo. No saben los euretes que recibirñian....
Las cabras con su descenso y subida por la ladera de las rocas era un atractivo para este pueblo. Así como el paseo al Rincón para sentarse en los blancos bancos, bajo la sombra de las plataneras a contemplar la belleza del Mediterráneo. Lugar de encuentro de tertulias, de besos de enamorados, risas y admiración del oasis que Fernando había creado. Ahora creo las cabras irán a buscar agua por otros lares. Ellas son muy listas. Se alejarán de Calahonda pensando en la insensibilidad de algunos políticos; sintiendose más inteligentes y humanas que las propias manos que talaron todos nuestros árboles, por ordenes recibidas.... pues es bien sabido que las cabras comen las ramas de los árboles para subsistir pero solo los humanos que están como cabras talan árboles, aunque tengan frutos, queman bosques, destrozan rincones maravillosos como era ese sitio de recreo. Lamentable. Podrían dedicarse a recomponer los bancos rotos, a rehabilitar locales para el ocio, a fomentar actos sociales y culturales, a devolver el agua a sus fuentes, a destinar vigilantes y encontrar las manos que rompen cristales de ventanales o farolas, pero no! Tienen que extinguir a los árboles, ajenos mudos de las incongruencias municipales.


No hay comentarios:

Publicar un comentario