20 ene. 2009

MARUJA TORERA

Despierta. Se estira. Respira. El sol vuelve acariciar su rostro mustio y serio. Desayuna mientras lee el correo. Salta de la cama. Observa que las piernas necesitan depilación pero no le importa. Es como una perra verde dejando pelos por doquier pero no ladra, ni habla, actúa... en silencio el rito monótono. Ropa por doquier abandonada por el adolescente. Música de los Cano. Pensamientos en personas que están lejos. Coge la escoba como casi todos los días para retirar el polvo que aunque no le apetece, acontece. Se asoma a la ventana a ver si encuentra al vecino, pero está ocupado.





A las dos horas de la faena tiene que parar porque se siente cansada. Entonces piensa que quizá es verdad. Es psicosomática! Está hasta los cojones de hacer la limpieza y somatiza su cuerpo. Joder qué putada! Nunca quise ser maruja y no queda más remedio que aceptar. Somos maruj@s o marranos. Ante tal elección: soy maruja torera, a veces loca y dicharachera. Otras, como ultimamente, asqueada y aburrida. Alejada, encerrada esperando termine esta faceta desesperante que es estar deprimida.

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