14 nov. 2008

LA EX-LAURA CANO

Cuando conocí a la mussa no pude por menos que vomitarle mi vida al escuchar de sus labios "creí les habían contado que había muerto", al dirijirse a sus hijos tras 36 años de ausencia. En aquel encuentro fui testigo de la emoción que embriagaba a sus descendientes, al acompañar a su primogénita presa de un estado de ansiedad aguda, que provocó la pérdida de una muela, tras el acontecimiento insólito que estaba viviendo: conocer a su madre. Si! ya sé que en el mundo ocurren estas cosas, pero nunca antes, ni después he conocido a nadie viviendo este instante. Cosa que marcó mi vida.Esta lengua mía, incapaz de callar ante la injusticia, hipocresia y soberbia se desató una vez más. Estas manos mías, volvieron agarrar un boligrafo para plasmar en una página blanca, palabras para desahogar. Si! esa es la única razón de este escrito: deshacer el dolor del alma. Vomitar sin alcohol la existencia. Diluir en tinta roja la furia, la ira, el alma rota.: la historia de una madre muerta, aunque está viva y del dolor de vivir, siendo madre, enferma y sola en la vida.

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