8 mar. 2008

EL BOSQUE DE LAUREL

No soy capaz de entender quien soy. Soy el enigma que nadie sabe resolver. Al igual que ella, mi enfermedad.

La noche estaba estrellada, tremendamente estrellada... Cipiustrina caminaba por el bosque en busca de luciérnagas. Le gustaba contemplar las luciérnagas y cobijarse bajos las estrellas buscando refugio, en noches como esta en q la luna paseaba, acompañada por Venus, Cipiustrina se sentía muy sola.... admiraba las estrellas, mientras una lágrima resbalaba por su mejilla derecha. En el bosque imperaba el sonido del silencio.Ese día se había celebrado en la tierra, el día de la mujer trabajadora. Cipiustrina sabía muy bien lo que era trabajar. Desde muy temprana edad había sido educada por la abuela, porque Cipiustrina no tuvo madre, se la llevaron tres señores una noche y ella nunca más volvió a buscar a la niña, que lloraba y lloraba llamando a su mamá. Fue la abuela quien se ocupó de su educación; pronto le enseñó todas las tareas para convertirla en un futuro en una súper Maruja, así Cipiustrina trabajaba, lavando platos, barriendo la casa, también el patio; planchaba y no cantaba, realizada estiramientos, mientras movía la plancha, aquellas planchas de hierro calentadas en la cocina de carbón. Ay! Pero cuando le tocaba pasar la fregona! Después de haber aprendido fregar de rodillas, de cuatro en cuatro las baldosas, escurrir la jerga para el otro lado, niña, q todo lo haces al revés... consiguió superar el primer curso de cómo dejar los suelos brillantes, Cipiustrina, con la fregona en la mano cantaba. Se imaginaba subida a un escenario, cantando y bailando. En esos precisos instantes, la cantante, actriz, bailarina... bailaba y cantaba hasta sudar. Derrochaba energía por todos los poros de su piel. Danzaba cual mariposa hermosa. Gozaba y gozaba. Bailaba, bailaba para escapar de la pesadilla. Bailando, aquella chiquilla volaba, si! En volar pensaba, cuando veía los aviones pasar sobre el tejado de su cabaña. Su padre, Señor Don de oficio y jugador de dominó los domingos, le consiguió su primer trabajo a los diez años, de cajera en un restaurante en un lugar cerca del mar. Luego fue pinche de cocina, también camarera. Su padre decidió, cuando Cipiustrina cumplió quince años, q comenzara a estudiar para ser secretaria bilingüe. Así serás la secretaria ideal, como lo fue Mª Mar, q era la segunda mujer de aquel Señor Don, el brusco Señor Don q bebía y bebía cubatas. Con sus manos cuadradas y fuertes, a aquella segunda mujer pegaba, le ponía la cara morada, pero ella le decía a la pequeña , que era nada, es q tu papá pierde los nervios, contaba. Cipiustrina se encerraba en su habitación , soñaba con volar.... “tu no puedes volar”, le dijo el Señor Don una tarde. Para volar en aviones hay q ser muy alta, y muy guapa....Con esa nariz... asustarás a los pasajeros del avión.Cuando yo sea mayor.... soñaba Cipiustrina....Cuando tú seas mayor te caerán ostias, replicaba el amargado Señor Don.Cipiustrina comenzó a sentir lejanos aquellos días en que suplicaba al Sagrado Corazón de Jesús que su papi volviera pronto, que se había ido de viaje muy lejos. Durante tres años Cipiustrina no tenía madre, ni padre. Vivía con su abuela. Sentía cada día más y más desprecio por aquel Señor Don q era su padre. Dejó de quererlo aquella tarde cuando le enseñó q no había q mentir. Atendió bien la lección la niña, pues en el transcurso de su vida evitó contar mentiras. También aprendió con el castigo impuesto reclamar JUSTICIA.Cipiustrina trabajaba los findes preparando pinchos de tortilla, limpiando mejillones, calamares, chipirones, pelando patatas, haciendo flanes y albóndigas. Oliendo a aceite frito. Limpiando las despensas de la cocina del restaurante; componiendo la mesa para los 150 comensales de la boda q se celebraba; escuchaba a Simone y Garfunkel, cantando Mrs. Robinson.Colocaba las botellas de bebida vacías en las cajas de madera. La del KAS en la amarilla, la de la coca cola en la roja, la sidra en las de madera..... Imaginando se encontraba en un hermoso lugar jugando a las cajas de colores...Sus amigos venían a buscarla para ir a jugar a la calle de atrás y continuar ensayando la obra de teatro q Cipiustrina había programado.No puedo salir, tengo q trabajar.La niña descubría q soñando no se volvería loca. Q tendría q soñar para poder escapar de aquella pesadilla. Doce años tenía CipiustrinaL Llevaba trabajando dos en aquel maldito restaurante y bar.Así q aquella tarde... aprovechando q el Señor Don , su esposa, la abuela y sus cuatro hermanos habían salido de excursión Cipiustrina salió de su clase particular. Se fue con sus amigos a jugar en lugar de regresar al bar-restaurante a trabajar. ¡Cómo gozaba Cipiustrina subiendo a lo alto de los árboles! Mientras los niños del grupo gritaban se te ven las bragas, se te ven las bragas....Porque las llevo puestas, tontorrones...., reía la chiquilla trepando un poco más...Corrían a la playa. Mirando el mar....la niña se sentía sirena. Ante el mar cantaba... mar querido mar...Tanto disfrutó aquella tarde q se olvidó de mirar el reloj....Fatigada llegó hasta el umbral de la cabaña.... sudorosa y contenta..... Toda la felicidad se disipó ante la furgoneta blanca, aparcada . La xiata, la furgoneta del Señor Don..... decorada con gambas y calamares, centollos y bogavantes....Suspiró aterrada. Ay mamá la q se va a armar!El Señor Don y ahora dueño del restaurante, con aquellas cejas de diablo le preguntó encolerizado: ¿DÓNDE HAS ESTADO?En clase, musitó Cipiustrina, con los ojos tan abiertos q casi se le salían..MENTIRA!! Gritó su padre, dándole una tremenda bofetada.DÓNDE HAS ESTADO?Con el Conejo BlancoMENTIRA!! Y el empujón que le arreó q al suelo la tiró.Por última vez, Cipiustrina. Dónde has estado?, dijo aquel monstruo en el q su padre se transformaba cuando se enfadaba....Con mi amigo Paco.entre mocos, lágrimas y temblores le contestó la asustada niña. Temblaba en aquel rincón de la habitación. Temblaba tanto que inmóvil se quedó. Ella quería escapar, correr como corría en la arena de la playa, a la orilla del mar... pero en ese instante el miedo le había atado cuerdas a sus tobillos y gruesas cadenas sujetaban sus manos.... No podía moverse.... estaba completamente paralizada y temblaba, temblaba...El Señor Don salió en busca de Paco.Oh! Me pegará como a María del Mar. Tengo q correr tengo q escapar, mas eso era imposible. El miedo impedía el movimiento.Se abrió la puerta y apareció Paco. Al ves el estado en q se encontraba su amiga, se quedó congelado, como estatua, mirando aterrorizado a su colega. Cipiustrina suplicaba a su amigo, a través de su mirada triste y aterrada, ¡ayúdame¡, pero su amigo no respondía, convertido en una estatua.....Ha estado Cipiustrina en tu cabaña?Cipiustrina sintió q el mundo se partía, q una lluvia de meteoritos caían a su alrededor. Paco se fue corriendo, llorandoEl Señor Don despojandose de su cinturón se acercó a la niña.Condenada mentirosa te voy a enseñar...De Cipiustrina salió una frase. Era un grito, un grito profundo y desgarrado. Era un lamento. Gritaba su gran dolor....... mamávenabuscarmeeee. Mientras más llamaba a su madre, más cinturonazos recibía. El amor q había sentido por el Señor Don se rompió a cachitos. Ella q había querido tanto a su padre.. q se arrojaba a sus brazos buscando ternura...Déjala, déjala, no le pegues más... Gritó la prima de Cipiustrina interrumpiendo la reprimenda a la que se veía sometida aquella niña...... Déjala que la matas...Era Piluks, más hermana que prima. Valiente, sensible, maravillosa....Ojalá hubiera pisado su cabeza con una piedra el día de su nacimiento. Tan puta como su madre, mírate desgraciada, das pena....Cipiustrina, con el alma herida se refugio en los brazos de su hermana Piluks. Juntas lloraron las dos con una tremenda amargura. Aquellas lágrimas forjaron lazos irrompibles entre ellas. Juntas estarían siempre. Piluks y Cipiustrina..... Juntas unidas por alma, corazón y pensamiento. ..... Piluks se marchó... en un barco un día. Con su familia.Al mes de aprender la primera lección, “la letra con sangre entra” recita a sus oídos la voz de la conciencia... Una noche cuando Cipiustrina salía de la clase particular de dances, se encontró un zorro al que maltrataba su tío-abuelo. Cipiustrina tenía prohibido hablar con los zorros y no solía desobedecer las órdenes impuestas por el Señor Done, pero el xorro Yuso, q así se llamaba, le daba mucha lástima, porque era muy desgraciado. Ils parlabant en français pour pouvoir practiquer le langue. Lala petite rouge .. Elle amais parler en français...Justo cuando se despedía con un je dois partir C’est trop tarde et mon pere.... apareció Mar, la la segunda mujer del Sr. Don.Veras cuando se entere tu padre!Cipiustrina supo en ese instante q había cometido una falta muy grave. Sabia q el castigo iba a ser horrible. Temblaba camino de su cabaña, seguida por la seña Mar. Ay mamá la q se va a armar...A la mañana siguiente, cuando Cipiustrina despertó, creyó q lo sucedido había sido una pesadilla pero realmente la pesadilla fue contemplarse al espejo y ver su cara morada como la de Mª del Mar.Q te pasó?, preguntó Paco cuando se dirigían al instituto...Anoche aprendía a AMAR LA LIBERTAD!, contestó Cipiustrina y también aprendí a odiar...No odies, Cipiustrina. Aconsejó su amigo, quién te pegó? Tu papá?Cipiustrina, rompiendo en llanto, abrazó a su amigo. Lloro largamente lloró lo q no había llorado cuando recibía los golpes del cinturón y gritaba llamando a su madre. Aquellos golpes q le habían dejado un cerco morado alrededor de su nariz, bajo sus más triste ojos... Sus ojos negros, como esa noche en la q había golpeada salvajemente, como otras tantas q vinieron, en q se dormía ahogada entres sus lágrimas.-Yo no quiero odiar, lloraba Cipiustrina, pero ... dime , ¿cómo puedo borrar de mi alma esta herida?Libere-toi! Amiga mía, yo no sé donde se encuentra el sendero de la liberación, pero lo buscaremos, no llores, chiquilla, q yo sé como es tu padre, q a mi también me da mucho miedo.... ya ves... no pude salvarte la otra vez.....Pepe abrazaba a la pequeña y los dos lloraban juntos en el patio del instituto inglés...Cipiustrina sentía q ese horrible sentimiento, el terrible odio, se había clavado en su alma e intuyó jamás encontraría el sendero del perdón, ¿cómo perdonar aquella fechoría realizada por las manos duras y cuadradas del Señor Don q era su padre, su protector?La última vez q el Señor Don pegó a Cipiustrina, ella contaba diecisiete años. Aquella noche, se arrojó a su cuello con la intención de ahogarle.Q haces desgraciada!, le gritó el Tío Pin. ¡Es tu padre!No, tío. Es mi enemigo.Así fue como Cipiustrina escapó de la cabaña y del restaurante. Se refugió en un poblado lejano. Se tiño el pelo. En lugar de Caperuza, se puso un pañuelo rojo al cuello y desde entonces Cipiustrina vivió en su interior, en el fondo de su alma. Desde entonces, Cipiustrina se convirtió en Cipius la Grande Miacasonapa. Comenzó a trabajar y llegó a ser Secretaria General por un tiempo. Su cuerpo se transformó, sus medidas se reflejaban en el espejo y ella asombrada, miraba sus curvas y sus pechos turgentes. Su culo perfecto...En sus ratos libres, Cipius Miacasonapa, bailaba y bailaba. Deseaba, necesitaba, quería bailar y rompía zapatos en la discoteca, bailando sin parar.Los años fueron pasando y Cipiustrina se enamoró y el amor se rompió en mil pedazos. Una u otra vez el amor se le rompía. Amó y fue amada mas siempre se preguntaba de dónde provenía ese amor q sentía q siempre se rompía. Fue madre y descubrió cuan duro era ese oficio... Seguía pensando en la suya, llorando junto al mar su ausencia... Siempre su ausencia. Lloraba, junto al mar, no haber tenido con el Señor Don, una buena relación.Por eso contemplaba las estrellas en el bosque buscando refugio a su desconsuelo. Pobre Cipiustrina! Aunque hacia muchos años q se había apartado del Señor Don, muchos años q se había muerto la abuela de una fartura de carne de cordero mientras cantaba “yo lo q quiero es q me coma el tigre, q me coma el tigre”, y su mamá no había vuelto a buscarla... de vez en cuando le asustaban los alaridos de los fantasmas.... aquellas mariposas negras q circulaban por su cabeza...Tu madre no te quiereeeTu padre se muere y tu te alejasssssEstas solasssEres una mierdaaaGritaban los fantasmas y Cipiustrina la Grande, asustada, buscaba luciérnagas q le dieran luz y ahuyentaran a los fantasmas.Ella q se había convertido en una mujer valiente, sentía miedo ante la presencia de esas voces que le atormentaban. Ella q luchaba como madre coraje... Ella q durante más de treinta años había trabajado doce y catorce horas para ganarse el pan y el de sus hijos...Una lágrima resbalaba por su mejilla izquierda. A veces, cuando su cuerpo era todito un dolor y un inmenso cansancio se apoderaba de ella, a veces, digo, eran miles de lágrimas las q resbalaban por su rostro. A veces, lograba sonreír, riéndose de ella misma pensando que iba a tener razón el señor Don con aquello que decía que de mayor caerían hostias sobre Cipius. Ahora, durante mucho tiempo sufría de una enfermedad crónica e incurable. Una enfermedad invisible.En el bosque imperaba el sonido del silencio.Repentinamente.... entre los viejos árboles del bosque, apareció un ser. Llevaba un cartel q decía Lobo Feroz. Cipiustrina q deseaba platicar con alguien, le preguntó dulcemente.¿Eres tan feroz como el cartel anuncia?Y dulcemente aquel ser le contestó: Depende. Puedo ser feroz, aunque me gusta ser tierno. Y, ¿tú quién eres q no llevas identificación?-Soy Cipiustrina, contestó ella-De dónde eres?, preguntó él.-Soy de la tierra del fuego. Y tú? Vives en este bosque?-Así es-Es la primera vez q vengo a este bosque. Me sentía muy sola y quise contemplar las estrellas.-Este bosque es peligroso. ¿Le has pedido algún deseo especial a Casiopea?-Pues no.....no se me había ocurrido. Estaba tan absorbida en todo el dolor q siento en mi cuerpo.... Pero, tienes razón. Voy a pedirle un deseo a Casiopea. A ver si pidiendo me arreglo un poquito q me duele tanto q ya no puede dolerme más.Comenzaron a surgir, de entre las sombras, ojos avizores, destellantes. Todos se acercaban a Cipiustrina. ¿Cuántos años tienes? ¿Quien eres, le preguntaban? ¿Quieres hablar conmigo?¿A dónde vas? De dónde vienes?Lobo, Lobo, quienes son los ojos avizores q me acechan? Están todos muy escandalizados por mi presencia.Son lobos q también viven por aquí. Pero no te preocupes, yo soy el Lobo Mayor y se marcharánClaro, q se irán. Buena soy yo para eso! Q no me gustan nada los lobos que sólo buscan eso.Trepando al árbol más cercano, como cuando era niña, Cipius dejó caer un cartel q siempre llevaba enrollado en un bolso del pantalón y q anunciaba:Soy mujer! Quiero estar en paz y tranquila. A continuación desplegó sus garras pues se había convertido en una mujer feroz, salvaje. Una mujer q enseñaba garras para defenderse...y lanzó un grito a la noche q hasta los cuervos q dormían en las ramas de los árboles, lanzaron el vuelo aterrados...Eres tremenda Cipius! dijo asombrado el Lobo Feroz.Cuéntame un deseo, pidió el Lobo a CipiustrinaUno muy profundo?Cipiustrina pensó que lo que más deseaba en ese instante era salir absuelta del tribunal al que tenía que presentarse para demostrar que la razón moraba en su cerebro. Cosas de la vida! Tener que presentarse a un juicio porque estaba enferma, porque después de muchos años sufriendo nadie le decía que enfermedad tenía, porque después de deambular por tantos despachos de galenos, algunos creían que se había vuelto loca y se inventaba los dolores……porque después de llamar a la enfermedad por su nombre, resulta q era invisible, porque a pesar de tener una enfermedad crónica q en muchas veces la invalidaba…. estaba obligada a ir a trabajar… PERO SI NO PUEDO, no puedo…. Lloraba Cipiustrina.Pensó también que lo que más deseaba se encontraba en el fondo de un saco azul. Un saco abandonado en algún lugar del planeta. Un saco mágico que contenía cinco pócimas. La pócima de la liberación, para poder perdonar al enemigo y poder recobrar la salud que el rencor le había robado. La pócima del olvido, para poder enterrar el pasado que tanto atormentaba a su presente. La pócima de la paz, para poder conseguir la calma en un mundo sumergido en guerras absurdas y la pócima del amor, para hacer renacer su corazón que latía triste y partido. Como marciana perdida en el planeta tierra, buscó otro deseo para contar, no fuera que el Lobo se asustara con sus pesares. Guardaba tantos deseos en su interior….Mi deseo es…. Mi deseo es…. Hacer el amor en el Océano Pacífico, soltó Cipiustrina.Es hermoso amar en el mar, le contestó el Lobo.Cipiustrina descubrió que aquel lobo era tierno. Cantaba canciones, escribía cuentos, tenía buenos sentimientos.¿Eres feliz, Cipiustrina?Ella pensó que era el primer ser en los últimos quince años que le hacía esa pregunta. ¿Realmente que es ser feliz? Acaso la felicidad no es una nube efímera pasando repentina por el cielo azul, disipándose en segundos? Acaso no era feliz en tantas ocasiones, disfrutando de nimiedades como el vuelo de una mariposa multicolor a su alrededor…. ¿Acaso no era feliz cuando sus amistades le regalaban buenos momentos y risas? Era feliz con pequeñas cosas. Sin embargo, a veces se sentía tan desgraciada. Sobretodo cuando esa enfermedad invisible la visitaba impidiendo que viviera, que saliera, que caminara y hasta a veces, que comiera.Qué buscas en este mundo, Cipius?, preguntó nuevamente el LoboAmistad y ternura, contestó ella sin vacilar ni un instante.Cipius se sentía tranquila con el Lobo Mayor. Sabía que existían lobos buenos, muy buenos. Tan buenos como su vecino al que tanto quería pero con el que tanto discutía. Las continuas incompatibles idiosincrasias humanas. Días en que Cipius, aquejada por la extraña enfermedad, difícilmente soportaba olores, ruidos y hasta la luz. El vecino siempre dando advertencias, al unísono que lisonjas, las botas sucias de tanto trabajar tamborileando en la escalera y el aceite que se quema…. Y todo huele mal…. Cipius quería mucho a su vecino y el vecino a ella pero….día a día se peleaban y discutían.Una lágrima volvió a caer por la mejilla izquierda de Cipiustrina, dando paso a un mar de lágrimas más.El Lobo acercándose a Cipiustrina secó su lágrima con exquisita dulzura. Abrazó su cuerpo que titiritaba de frío, acariciando dulcemente su nuca. Ella sintió un repentino alivio en sus doloridas cervicales. Un estremecimiento encantador recorrió su cuerpo.Umm que rico!Te gusta?Me encanta! Es tan linda sensación!El Lobo acarició sus hombros tiernamente. Acarició su espalda. Cipius permitió que sus manos se deslizaran suavemente abandonando su mente a sus caricias. El Lobo besó dulcemente sus labios. Primero, el labio inferior, con tanta ternura que ella voló hacia un lugar de ensueño. Deslizó el Lobo, suavemente, su lengua hacía el lugar donde comienza el lóbulo.Uy que orejita tan rica tienes!Es para que me beses mejor!Abrió los ojos el Lobo y, mirando a los ojos de la mujer que tenia enfrente, le dijo:-Uy, que ojos tan lindos tienes!-Son para verte mejor!El Lobo abrazó a Cipiustrina con la dulzura que nos otorga un sabroso fruto. Comenzó a acariciar el cuerpo de la mujer que se dejaba querer encantada de sentir tan bonito. Besó su boca nuevamente….Qué boca tan rica tienes!Es para besarte mejor…Entonces danzaron sus cuerpos envueltos en un suculento y embriagador elixir de juventud. Dos cuerpos ausentes, lejanos como las canciones de Golpes Bajos. Dos espíritus en un instante libres. Dos estrellas en el auténtico infinito del Universo estallando en paz en un mundo en guerra.Soy feliz cuando conjugo el verbo amar. Acaso gozar no es sinónimo de amar? En un instante, en un segundo, SOY FELIZ, al volar embriagada con besos de luna de plata.A todos contaron la historia del Lobo Feroz que se comía a Caperucita La Roja. La Cipiustrina Miacasonapa del Bosque de Laurel es descendiente de aquella niña tierna y buena. Cipius escuchó cierto día la voz lejana de su amor perdido…. Libere-toi, Libere-toi, decía.Antes de morir la abuela, pidió a su nieta que escribiera cuentos. La mamá de Cipiustrina se realizó como cantante y actriz en Paris. Cipius recorrió mares de angustia para encontrarla, pero la mamá de Cipiustrina no quería saber nada de sus hijos, ella era una musa… ¡No una Maruja!El Señor Don, en un hospital curaba las heridas de aquella guerra acontecida cuando él era niño y tantas cicatrices habían dejado en su alma. Su garganta ahora gritaba en un grito de impotencia.Cipius, retirada en su cabaña, comenzó a escribir cuentos. Ya no era tan joven, ni tan lozana. Pero continuaba siendo valiente y guerrera. Ahora huía diariamente para no convertirse en una adulta amargada, como había sido el Sr. Don. El camino de la liberación continuaba escondido custodiado por multitud de mariposas negras.Cipius una mañana voló. Voló con las nubes que le sonreían contentas. Y nadó. Nadó con delfines que le enseñaron un mar repleto de corales. No estoy sana, no estoy sana pero… pero… puedo volar, repetía en silencio mientras una hermosa sonrisa escapaba de sus labiosBesos de rayos de Sol, en un cartel a la puerta de su cabaña colgó, antes de marcharse a vivir junto al Océano de sus sueños, junto a su verdadero padre, Tonatiu, El Sol. Bajo el influjo mágico de su madre, la Luna Llena.

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